Cuando comencé este proyecto, estaba en busqueda de mi yo interior, de ese otro creativo, y creo que aún sigo en ella, porque somos seres en constante cambio.

A finales de 2015, durante uno de los muchos paseos por las calles de Berlín, siendo nuevo en la ciudad, sin trabajo, con mi pequeño hijo Manu, mi esposa Maite (quien es una gran participante en este proyecto, gracias a su motivación y a lo más hermoso que una persona puede ofrecer: creer incondicionalmente en otro sin esperar nada a cambio), y con mucho tiempo libre, me embarqué en esta aventura de crear fotografías de lugares abandonados. Lugares donde el óxido tiene la primera palabra, seguido por la mirada y la transformación que mi mente quiere interpretar en cada toma, aunque estas interpretaciones puedan no tener sentido para algunos.

En este punto, quiero citar el título de la película «Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia)», porque creo que el estado divino del ocio, visto desde esta perspectiva, te permite crear.

Así nació este pequeño ser; a través de las fotografías creció día a día, hasta llegar al punto de presentar este proyecto en forma de obra.

¿Interes por mi trabajo?